De los ocho agentes policiales muertos, tres eran rasos, dos sargentos, dos segundos tenientes y uno, cabo.
En tanto que, entre los miembros del Ejército caídos, hay un teniente coronel, un teniente y un segundo teniente.
Mientras que de los soldados de la Fuerza Aérea abatidos, uno era capitán y el otro segundo teniente.
Más de la mitad de estos casos ocurrieron en el Gran Santo Domingo y sus protagonistas tuvieron en común despojar de sus pertenencias a sus presas, principalmente sus armas de reglamento.



0 Comments
Publicar un comentario